El libro relata la vida y legado de los investigadores Mario Calderón y Elsa Alvarado, creadores de la Red de Reservas del Sumapaz, en Cundinamarca, el páramo más grande del mundo.
“Es un intento por contar las memorias de Elsa y Mario, asesinados en 1997 por fuerzas militares y paramilitares por su defensa del ambiente y la paz. Pretende establecer un paralelo y llamar la atención frente a lo que sucede actualmente con la persecución de líderes sociales y defensores del ambiente, que continua de manera alarmante en el país”.
Elvira Sánchez-Blake, comunicadora social-periodista, define así su libro Suma Paz: la utopía de Mario Calderón y Elsa Alvarado, un trabajo investigativo de tres años, catalogado como una crónica literaria en un marco ambiental, basada en más de 35 entrevistas a familiares, amigos, investigadores de Cinep, documentos de Comisión Colombiana de Juristas y la Red de Reservas del Sumapaz.
Es una historia de amor entre dos seres que amaron la vida, la naturaleza, y que murieron por defender el páramo de Sumapaz: Padre Francisco de Roux, presidente de la Comisión de la Verdad, quien escribió el prólogo.
El libro está dividido en cuatro capítulos que simbolizan los cuatro elementos de la naturaleza: agua, fuego, tierra y aire. Integra escenas que van desde el momento en que la pareja es interceptada por un retén militar donde tomaron sus datos personales; pasando por el crimen a manos de paramilitares ordenados por Carlos Castaño, debido a su trabajo ambiental y comunitario en defensa de la reserva natural en Sumapaz, ubicada en el departamento de Cundinamarca, que alberga el páramo más grande del mundo.
Un hecho que ocurrió en la madrugada del 19 de mayo de 1997 cuando hombres armados ingresaron a la vivienda de la pareja en Bogotá, allí también falleció Carlos Alvarado, el padre de Elsa, quien junto a su esposa Elvira Chacón, visitaban a su hija para celebrar el Día de la Madre. El relato se extiende a destacar el legado de ese liderazgo ambiental y la voz de su hijo, sobreviviente.

Carátula Suma Paz
Habla su amigo
“Conocí a Mario muy temprano porque fuimos compañeros en la Compañía de Jesús, desde que comenzamos a estudiar. Caminamos juntos en la Filosofía y luego hicimos que nos enviaran a trabajar en obras sociales. En ese tiempo nacía la teología de la liberación, fue una etapa muy creativa. Fuimos a Francia, desde allá vimos a una Colombia sesgada por la represión, era el gobierno de Julio César Turbay Ayala. Mario, se convirtió allá en un líder ambiental, aprendió mucho y diseñó su futuro ambiental en Colombia con la reserva del Sumapaz”, cuenta el padre Javier Giraldo Moreno, sacerdote jesuita, filósofo, investigador del Centro de Investigación y Educación Popular (Cinep), en entrevista a dicha entidad.
Cinep también es clave en el relato, es el escenario donde los protagonistas del libro se conocen y se encuentran, pero a la vez es el blanco del crimen, aclara la autora.
El padre Giraldo añade que a su regreso de París, Mario se fue a trabajar a Tierralta Córdoba y tuvo que ver el asesinato de un compañero jesuita. Después de esa experiencia dolorosa y traumática se retiró de la comunidad y se vinculó a Cinep donde conoció a Elsa y a los compañeros con quienes creó la reserva del Sumapaz.
“La semilla que dejó fue como en la última etapa de su vida. Es un mensaje ambiental y ecológico, Mario en los últimos años se le notaba muy angustiado cuando comprendió a fondo el problema del agua, decía si no se tomaban medidas drásticas, Bogotá no tendrá agua en ocho años porque todo el suministro proviene del Páramo del Sumapaz. Entonces, el mensaje y la semilla de su vida fue la creación de los grupos ambientalistas que en los últimos años se han multiplicado”, concluye el padre Giraldo.
Entre el 1 de enero y el 9 de julio de 2021, según el registro de Indepaz, han sido asesinadas 86 de ellas por su labor en la exigencia de una vida más digna para sus comunidades, además de 28 firmantes del Acuerdo de Paz. En total, serían más de 600 defensores de Derechos Humanos y la vida asesinados desde la firma del Acuerdo de Paz y casi 300 hombres y mujeres que dejaron las armas.
La publicación es de Ícono editorial y se encuentra en formato impreso y digital en todas la liberías del país.
Mira la entrevista del Cinep a Elvira Sánchez, autora del libro y al padre Javier Giraldo.
















































































Dicho proyecto logró luego de cuatro aplazamientos una sesión virtual el 4 de noviembre de 2020. ¿Qué ha pasado desde entonces?





No se requiere que se reglamente la consulta previa porque el Acuerdo es para todos los colombianos no solo para comunidades indígenas o que estén sujetos de consulta previa.
No quise firmar ninguna ponencia solo quería escuchar al Gobierno. Fue una iniciativa presentada por el propio Gobierno, como debe ser, por seis carteras, como será de importante el tema que es para seguir afianzando la legislación colombiana que tenemos a través del Acuerdo, que es algo que ya esta en la Constitución como la participación, la información pública, la justicia y la defensa de quienes defienden el ambiente. Y
Antes de empezar a debatir hay que desvirtuar en quién solicita las consultas previas.
Ernesto Macías, Huila, senador Centro Democrático:
El Gobierno debe ocuparse primero de reglamentar las consultas previas. Este tratado puede estar introduciendo reformas de las consultas previas que no se han reglamentado. Algunos ambientalistas advierten que no se ha hecho consulta previa a la consulta. No hay consulta a la consulta esto puede generar una verdadera incertidumbre en proyectos estratégicos en Colombia como por ejemplo el tramo Mulalo-Loboguerrero, proyecto estratégico de infraestructura que conectará al Océano Pacífico y que no se ha podido destrabar porque la consulta previa no tiene términos, no se ha reglamentado lo mismo que en la vía que viene de Nariño a Popayán. Tengo reparos sobre la conveniencia de ratificar este tratado y
El Acuerdo si perjudica a Colombia y a los colombianos,
Manifiesto mi preocupación por un Acuerdo que tiene condiciones de globalidad que no reconoce y por el contrario afecta la autonomía de nuestra nación, donde ya hay regulaciones y leyes que salvaguardan el ambiente natural. No necesitamos eso. Tenemos características muy específicas en el desarrollo rural y en el desarrollo ambiental de nuestros los pueblos,
Pido no precipitar la votación sino que haya un camino de concertación para la ratificación del Acuerdo. Hay algunas dudas y quisiera concertar cómo resolver esas inquietudes y luego buscar los votos para que se aprobado.
Celebramos que se han llevado a cabo dos audiencias públicas, el problema es que estas dan claridad o mantienen las dudas; en este caso las dudas se han mantenido y por eso es necesario profundizar el debate.
Preocupa el tema de la neoinquisición porque este Acuerdo es todo o nada. No creo que este bien despreciar dudas de los sectores productivos y muchos congresistas, no se le puede tener miedo al debate. Hay temas de fondo sobre soberanía, conflicto de jurisdicciones y muchas cosas que merecen aclararse.




























































































































