Los constantes cierres y dificultades de movilidad en el corredor vial Bogotá–Orinoquia, ponen en riesgo la seguridad alimentaria de la capital colombiana.
En un urgente llamado al país, la Asociación Empresarial en Pro del Desarrollo de la Orinoquia (Prorinoquia) explica su preocupación por las permanentes afectaciones en el mercado de alimentos y porque los cierres limitan la competitividad y el flujo de turistas hacia los departamentos afectados.
Cifras del Sistema de Información de Precios (Sipsa-DANE), durante el segundo cuatrimestre (mayo a agosto) de 2025, muestra que los mercados mayoristas de Bogotá recibieron 849.711 toneladas de alimentos frescos y procesados. De este total, 137.886 toneladas (16,2 %) se originaron en esta región.
“La alta concentración territorial hace que los cierres viales pongan en riesgo la seguridad alimentaria de más de ocho millones de habitantes”.
Para esta entidad, la Orinoquia no solo es estratégica en el abastecimiento alimentario de Bogotá, sino que es epicentro agroindustrial de alcance nacional. La región concentra 63% del arroz secano mecanizado del país, 45% del área de palma de aceite, 96% de la producción de soya, 92% del plátano hartón verde y cerca de 47% del maíz amarillo tecnificado.
Consideran que los anteriores indicadores confirman que la Orinoquia es hoy la principal región productora de granos, oleaginosa y plátano del país, cadenas base de la dieta alimentaria, así como de la industria de aceites y biocombustibles, y de la alimentación animal para la producción pecuaria.
«La crisis del corredor Bogotá–Villavicencio limita la competitividad de todos estos sectores estratégicos, afecta la inversión privada, encarece los costos logísticos, restringe el flujo de turistas y pone en riesgo la estabilidad de cadenas productivas esenciales para el país».
El llamado de urgencia se extiende al Gobierno Nacional, al Ministerio de Transporte y a la Agencia Nacional de Infraestructura, para que se adopten medidas estructurales y definitivas que garanticen la operatividad de lo que han denominado el “corredor logístico estratégico”.
Advierten que es imperativo avanzar en obras como la segunda calzada Bogotá–Cáqueza, la recuperación de la calzada entre Chirajara y Guayabetal y la adecuación de corredores alternativos como la Transversal del Cusiana, que conecta a Casanare con Boyacá y la Transversal del Sisga, de modo que se proteja la seguridad alimentaria y se salvaguarde la contribución de la Orinoquia al desarrollo agroindustrial, energético y turístico de Colombia.
“Prorinoquia reitera su disposición para trabajar de manera conjunta con el Gobierno Nacional, los gremios y los actores regionales en la búsqueda de soluciones sostenibles que fortalezcan la logística, la competitividad y el bienestar de todos los colombianos”, expresó Clara Serrano, presidenta de Prorinoquia.

Clara Serrano, directora ejecutiva de Prorinoquia.



