Escuadrones de diferentes organismos del Estado trabajan día y noche para apagar las conflagraciones. En el Tolima se calculan más de 23 mil las hectáreas quemadas en 28 municipios. En Nariño el fuego se acerca a comunidades de Guachavés. Durante última semana han sido liquidados 87 incendios en diferentes regiones del país. La defensoría del Pueblo dice que hay relación entre incendios y ataques armados.
La ola de incendios en el país, con mayor afectación en el Tolima y Nariño, no termina. Mientras algunos logran apagarse, nuevos incendios aparecen o se reactivan.
El primero en reportarse fue el 1 de agosto, en el sector de Cerro Gordo, en San Luis, Tolima. Ese día le siguió otro en el vecino municipio de Coello, en el mismo departamento. Desde entonces, las llamas también han aparecido en Nariño, Cundinamarca, Caldas, Quindío, Antioquia, Valle del Cauca, Huila, Magdalena, Norte de Santander y Boyaçá.
La situación se presenta en agosto, en medio de fuertes vientos, altas temperaturas, sequía y en el inicio del fenómeno de El Niño. Justo cuando zonas del centro del país ya presentan crisis por la falta de agua en sus cuencas hidrográficas.
Después del 10
El 10 de agosto, cuando el país volcaba su mirada a la emergencia generada por el terremoto de magnitud 7.4, en San José del Palmar, Chocó, se conoció tímidamente la noticia de un nuevo incendio en el Tolima. El 11 de agosto en Boyacá también se alertaba de llamas en la vereda El Chital de Paipa.
Con el fuego, comenzaba una escalada de ataques de las disidencias a los municipios tolimenses de Ataco y Planadas y Rioblanco.
El 12 de agosto, la gobernadora de este departamento, Adriana Magali Matiz, anunciaba la llegada de un vuelo del Ejército que llevaba un pelotón especializado en atención y prevención de desastres y dos helicópteros de la Policía Nacional y la Fuera Aérea.
Para el 13, las llamas habían avanzado a otras localidades y se contabilizaban 38 incendios activos en el departamento, con más de 10.000 hectáreas afectadas entre San Luis y Guamo.
El 14, el ministro del Interior, Rodrigo Lara Restrepo informaba que los incendios de San Luis y Ortega, estaban controlados gracias al personal en tierra y al apoyo aéreo.
Sin embargo, el de Carmen de Apicalá, también en Tolima, permanecía activo.
No eran los únicos, otras regiones también pedían ayuda para combatir el fuego. El de Génova, Quindío, había sido controlado y se adelantaba el manejo de cenizas para evitar reinicios y luego declararlo liquidado.
En la frontera con Venezuela, la Defensa Civil indicaba que siete voluntarios de la Junta, Ocaña, continuaban en el control y extinción del incendio forestal en el municipio de La Playa, Norte de Santander. Ese mismo día, en la vereda La Troja de Abejorral, Zarcitos de Montebello y en San Cristóbal de Medellín otro grupo de la Defensa Civil atendía otras quemas.
Este informe no enlista la totalidad de los incendios.

Defensa Civil apaga el fuego en una vereda de Ocaña, Norte de Santander. Imagen: Defensa Civil.
Hacia el 21 de agosto, la Alcaldía de Bogotá hacía llegar un equipo de 26 unidades bomberiles y 2 funcionarios de logística. Conformaban cuatro cuadrillas de cinco personas especializadas en incendios forestales. Con ellos, un sistema operativo compuesto por un camión, kits de aseguramiento de agua, herramientas especializadas, un vehículo utilitario, cuatrimotos y un bus.
“Hay focos en San Luis, Carmen de Apicalá, Armero, dos frentes en Coello y se activó uno nuevo en Guamo. Ya llegaron los refuerzos y están ubicados frente a cada uno de los focos. Contamos con gran apoyo de la comunidad y se espera un leve rocío esta noche que favorecerá las labores”, informaba ese día Lara Restrepo. Al tiempo, la gobernadora del Tolima actualizaba la cifra de pérdidas de bosque y cultivos: 22.000 hectáreas.
Pese al trabajo 24 horas de las entidades del Estado, el domingo 23 de agosto los incendios en Coello y San Luis continuaban. En estas localidades, las conflagraciones habían avanzado en tres focos y se propagaban a nuevas zonas de difícil acceso. Decenas de familias de Coello perdían sus viviendas, enseres, animales y cultivos. Eso sin contar la fauna y flora silvestre. La ciudadanía subía videos a las redes sociales de animales heridos, buscando refugio o calcinados. Estudiantes de universidades públicas, veterinarios y voluntarios hallaban entre el humo serpientes, iguanas, aves, lagartos y mamíferos.
Para combatir el fuego, el fin de semana (21 al 23 de agosto), se produjo un refuerzo desde Bogotá, con despliegue terrestre y aéreo. En tierra, brigadas con personal de apoyo de diferentes fuerzas y regiones del país trabajaban en relevos en los frentes de Coello y San Luis. En el aire, varios helicópteros operaban día y noche con una canasta de descarga de agua y retardante, conocida como Bambi Bucket, con capacidad de hasta 600 galones. Lanzaban el líquido a las llamas de gran tamaño que consumían un filo.
Los vientos y las altas temperaturas no ayudan,
Adriana Magali Matiz, gobernadora del Tolima
El sábado 22, después de un recorrido en helicóptero por el área de emergencia, el ministro del Interior, hizo el siguiente reporte sobre el avance de las llamas: “Carmen de Apicalá y Suárez: terreno muy difícil. Se cuenta con apoyo aéreo de la UNGRD y la Policía. Armero Guayabal: el acceso toma cerca de dos horas. Es complejo llevar agua y abastecer las bombas. Chaparral y Ortega: operaciones en curso. San Luis: el fuego está cerca de la Escuela CENOP de la Policía y ha causado destrucción de flora y fauna. Coyaima: se lograron proteger las viviendas, pero existe riesgo de extensión hacia Chaparral. Están llegando brigadas del Valle del Cauca. Contamos con gran apoyo de la Fuerza Aérea, la Policía y la UNGRD”.
El funcionario, apenas posesionado el 7 de agosto, dijo que el terreno dificulta el uso de herramientas: “Los bomberos requieren más equipos para el combate efectivo de estos incendios; el fortalecimiento del cuerpo de bomberos es una prioridad”.
Según la Unidad Nacional de Gestión del Riesgo, hasta el lunes 24 de agosto el incendio seguía no solo en Coello y San Luis, sino en Suárez y Guamo. Tampoco habían logrado acabar las llamas en Carmen de Apicalá, Armero, La Dorada, Caldas, lo mismo que en El Pital, Huila.
Es decir, había 12 incendios activos en tres departamentos y tres incendios controlados, para un total de 84 incendios liquidados en los últimos 7 días.
Este 25 de agosto, la UNGRD informó desde Coello, que mediante el Equipo de Sistemas de Aeronaves Remotamente Tripuladas (SART) realizan sobrevuelos para identificar puntos críticos y orientar las operaciones. «En tierra, los equipos de respuesta trabajan en las zonas afectadas para controlar las conflagraciones y proteger a las comunidades».
Al cierre de esta publicación, la UNGRD había reportado 16 incendios activos en cinco departamentos: Tolima, 8; Nariño, 4; Cundinamarca, 2; Valle del Cauca, 1 y Boyacá, 1. Se habían controlado tres y en total 19 incendios forestales se mantenían en seguimiento.

Llamado de la Defensoría. Recuadro: RPV
Cortolima: 28 municipios afectados
El informe del 23 de agosto de la Corporación Autónoma Regional del Tolima, Cortolima, indica que los incendios forestales habían arrasado 22.319 hectáreas de cobertura vegetal en 28 municipios, según imágenes satelitales y cartografía aplicada.
Los más afectados son Ortega con 6887 hectáreas quemadas; San Luis, 4371; Guamo, 4041, Coyaima,1680 y Chaparral 1579 hectáreas.
Olga Lucía Alfonso, directora de Cortolima manifestó que el 68% de las afectaciones corresponden a bosques y áreas seminaturales bastante considerables. «Existen suelos que después de un incendio de esta magnitud nunca vuelven a recuperarse completamente”.
De acuerdo con el análisis de la autoridad ambiental, el fuego ha consumido extensiones de herbazal con 1927 hectáreas; bosque de galería y ripario, 1341; pastos limpios 1051, y otra proporción no cuantificada de arbustal y cereales como cultivos de maíz y arroz.

Incendio en Coello, Tolima. Imagen: Alcaldía de Coello.
Entre el 1 y el 20 de agosto, Tolima registró 16.7 milímetros de lluvia, cuando lo normal para este periodo son 42.9 milímetros. Es decir, las precipitaciones alcanzaron apenas el 39 % de lo esperado y el 96 % del territorio tuvo lluvias por debajo de los registros habituales.
“El descenso también se evidencia en las fuentes hídricas. De las 13 corrientes monitoreadas, nueve reportaron disminución en sus niveles y 10 en sus caudales, con una reducción promedio del 23,7 % frente al periodo anterior. El comportamiento confirma una menor disponibilidad de agua y aumenta la presión sobre las fuentes de abastecimiento”.
La directora de Cortolima recomendó a la ciudadanía ahorrar agua, hacer seguimiento a las captaciones y vigilar posibles situaciones de desabastecimiento e incendios de cobertura vegetal.

Las distancias, las zonas quebradas, las altas temperaturas, los vientos y la falta de personal, han dificultado el control de las llamas, en algunos municipios.
En Nariño, fuego hace 15 días
Hacia el 14 de agosto, el gobernador de Nariño, Luis Alfonso Escobar, comunicó la aprobación de 30 horas de apoyo aéreo para atender los incendios forestales en su región.
La ayuda del helicóptero, estaba dirigida hacia Santacruz de Guachavés, ante la complejidad de los incendios activos. Sin embargo este tiempo no fue suficiente pues las llamas se extendieron a zonas montañosas de las localidades de Ancuyá, Linares, Los Andes y Sotomayor. Las veredas más afectadas son La Cocha, Parapetos, Bella Florida, Tambillo de Bravos y El Estanque, en el municipio de Linares y las de Arenal y Villanueva, en Los Andes.
Este 25 de agosto el incendio en Santacruz de Guachavés, Nariño, amenazaba con llegar a una zona poblada.

Las llamas arrasaron un trapiche en Ancuyá, Nariño. Imagen: Gobernación de Nariño

El cuerpo de Bomberos de Guaitarilla ataca las llamas. Imagen Gobernación de Nariño.
¿Incendios provocados?
En el caso de este último departamento, la Defensoría del Pueblo explicó que en esta zona hace presencia el Frente Comuneros del Sur, las Autodefensas Unidas de Nariño y las disidencias de alias Iván Mordisco.
«Se han registrado confrontaciones armadas, ataques con artefactos explosivos y graves afectaciones a la población civil y a sus medios de subsistencia. Estos eventos coinciden con los incendios forestales que afectan la región y han generado restricciones el ingreso y la labor de los organismos de socorro, cuerpos de bomberos, entidades de gestión del riesgo, personal de salud, organismos humanitarios y demás instituciones encargadas de atender la emergencia ocasionada por los incendios«.


Por su parte, el ministro Lara Restrepo denunció que en el Tolima hay un patrón de comportamiento de personas que se infiltran en los puntos de atención de incendio para causar caos. Aseguró que las conflagraciones pueden haber sido provocadas por manos criminales y existen reportes de bomberos muestran el color de las llamas, cuando es oscuro es un incendio iniciado con combustibles, esto se está corroborando no solo en Tolima sino en Nariño, comentó.
Este 25 de agosto, el medio digital El Olfato publicó a un grupo de personas apagando un incendio en la vereda Campo Alegre de San Luis, provocado por dos hombres que se movilizaban en una motocicleta. El hecho fue reportado a las autoridades.

En este sentido, la gobernadora del Tolima solicitó militarización de las áreas más afectadas por los incendios: Coello y San Luis.
Además, instauró denuncia penal ante la Fiscalía General de la Nación en averiguación de responsables por los incendios que vienen ocurriendo en su jurisdicción. Mencionó la queja del alcalde de Coello, según la cual, incendios que ya estaban completamente liquidados, volvieron a reactivarse, lo cual genera sospechas de ser provocados.
Hasta el momento, informó la Gobernadora, se calculan un detrimento por 44 mil millones solamente en el sector agropecuario, esto corresponde a pérdida total de cultivos como mango, guayaba, limón, aguacate y pastos para ganado. Son 18 mil las cabezas de ganado que carecen de alimento debido a las llamas. A esto hay que sumar las viviendas quemadas en su totalidad.
Cuerpos de ayuda
La Dirección Nacional de Bomberos, adscrita al Ministerio del Interior, es la entidad que coordina todas las acciones para erradicar las llamas. En total y solamente en el Tolima se vincularon 600 personas a combatir los incendios.
Hasta el 20 de agosto trabajaban en las áreas del evento en Tolima, 150 bomberos de los cuerpos de Suárez, Armero Guayabal, Villahermosa, Líbano, Rovira, Chaparral, Carmen de Apicalá, Coyaima, Coello, Espinal, Fresno e Ibagué. Se sumaba el Grupo Táctico de Bomberos Forestales de Riosucio y la Fuerza de Tarea de Incendios Forestales de Boyacá y Girardot.
Según el Ministerio del Interior, se movilizaban 90 bomberos más de los Grupos Tácticos de Jamundí, Tuluá, Oriente Antioqueño, Oficiales de Bogotá y una fuerza de tarea del Huila. Han participado brigadas del Valle del Cauca, la Fuerza Aérea, la Policía y por supuesto los Bomberos de diferentes departamentos.

Al cierre de esta edición, 25 de agosto, la Alcaldía de Bogotá enviaba 15 bomberos más para reforzar las acciones en los municipios del Tolima. Imagen: Alcaldía de Bogotá.
La dirección de bomberos publicó este cuadro en el que se le hace seguimiento a 22 incendios, presentados en cuatro departamentos.







