El bosque más grande de palmas de cera del planeta, ubicado en la cordillera central de Colombia, ya es un área protegida.
El Santuario de Flora Palmares de Tochecito comprende 1.964 hectáreas y está localizado entre Cajamarca e Ibagué, en el departamento del Tolima.
Es un territorio que alberga una población de 300.000 individuos adultos de palma de cera del Quindío (Ceroxylon quindiuense), la mayor del mundo, razón por la cual el fin del área protegida es conservar el núcleo más importante de palma existente en el país.
El Santuario es él área protegida número 66 del Sistema de Parques Nacionales Naturales.

Santuario Palmares de Tochecito. Foto: Felipe Villegas.
La palma de cera es endémica del norte de Los Andes, está catalogada En Peligro Crítico de extinción en Colombia por la Lista Roja de la Unión Internacional de Conservación de la Naturaleza (UICN).
Esta especie fue declarada como Árbol Nacional de Colombia, según la Ley 61 de 1985 y también ostenta el título de ser la palma más alta del mundo, con individuos que pueden superar los 60 metros de altura.
Rodrigo Bernal, botánico, investigador de Palmares de Tochecito y experto en palmas y palmeras, expresó que la importancia de Tochecito no está solamente en las palmas que existen hoy, sino en lo que este territorio puede llegar a ser en el futuro. «No estamos protegiendo únicamente lo que vemos ahora, sino la posibilidad de que, en 20 o 50 años, estos paisajes recuperen grandes bosques de palma de cera como los que admiraron los viajeros del pasado. Estos palmares tienen una capacidad extraordinaria de regeneración y la declaratoria es fundamental porque permite que ese proceso natural pueda ocurrir».
En el proceso de declaratoria, que comenzó diez años atrás, participaron funcionarios de Instituto Humboldt: “Aportaron el conocimiento científico para visibilizar la importancia de este ecosistema y fortalecer las acciones de conservación junto a las comunidades locales y a 14 entidades que impulsaron acciones de gobernanza, restauración y financiamiento”. También respaldaron técnicamente el proceso de declaratoria del Santuario y las discusiones científicas que sustentaron la decisión de conservación, se informó.
Cuenca del Tochecito y el Coello
Entre los 2.000 y 3.750 metros sobre el nivel del mar, en la vertiente oriental de la Cordillera Central, se encuentra la cuenca del río Tochecito, un territorio de 8.885 hectáreas donde hoy el nuevo Santuario integra cerca de 2.000 hectáreas: un área protegida clave para la conservación de la biodiversidad colombiana.
La nueva área protegida preserva un área estratégica de la cuenca del río Tochecito, hoy Área Clave para la Biodiversidad (KBA), donde se concentra más del 70 % de la población registrada de palma de cera del país.

Río Toche. Imagen: Felipe Villegas.
El Humboldt explica que el territorio también alberga bosques andinos y altoandinos fundamentales para la supervivencia de esta especie, que es catalogada como vulnerable a nivel global por la UICN, y en peligro a nivel Colombia por el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, debido a la pérdida y fragmentación de su hábitat.
Los bosques altoandinos y ecosistemas de páramo conforman un corredor ecológico estratégico que conecta diferentes ecosistemas de montaña y brinda refugio a una alta diversidad de especies, entre ellas fauna silvestre amenazada.
Entre ellas se encuentran el loro orejiamarillo (Ognorhynchus icterotis) y el perico paramuno (Leptopsittaca branickii), aves que dependen estrechamente de estos bosques: utilizan las cavidades de los troncos de la palma para reproducirse y encuentran en sus frutos una fuente fundamental de alimento.

Además de su importancia biológica, Palmares de Tochecito cumple una función esencial para la regulación hídrica regional. La zona hace parte de la cuenca alta del río Coello, donde nacen y confluyen fuentes de agua como las quebradas San Rafael, Dantas y Pajaritos, que alimentan el río Toche y posteriormente el río Coello.
Estos ecosistemas de montaña contribuyen a mantener la disponibilidad y calidad del recurso hídrico que sostiene actividades productivas, sistemas de riego y comunidades del departamento del Tolima.
Hernando García, director del Humboldt, afirma que esta declaratoria marca el inicio de una nueva etapa de trabajo. «El reto ahora será promover la restauración de los bosques y palmares, consolidar un paisaje de conservación que trascienda los límites del Santuario y seguir trabajando de la mano con las comunidades, las reservas de la sociedad civil y los productores para ampliar la conservación de este ecosistema estratégico”.
Imagen superior: Felipe Villegas






