En 2025 se declaró oficialmente extinto el zarapito fino, especie de Eurasia y África. Investigadores buscan alternativas para conservar las aves, una de esta es la Declaración de Nairobi que plantea una protección urgente a las cinco rutas migratorias del mundo.
Cerca de la mitad de las aves viajeras del planeta se están quedando sin lugares donde aterrizar.
La presencia de especies exóticas invasoras, la expansión agrícola intensa, los efectos del calentamiento global y la caza insostenible, están quitando los espacios que las aves utilizan después de realizar largos y agotadores viajes.
En total son 1843 las especies de aves migratorias que se concentran en la tierra. El declive de estas afecta al 45 % en el planeta, siendo el 43 % en las rutas de América.
Entre los cuatro sistemas de rutas migratorias terrestres, Asia Oriental-Australasia presenta la mayor proporción de especies en declive con el 53 %, mientras que el 50 % de todas las especies que utilizan las seis rutas migratorias marinas están en descenso.

“Es una de las mayores crisis de biodiversidad de esta era”, consigna el último informe sobre el estado de las aves en el mundo, State of the World’s Birds (2026), publicado por BirdLife International en la reciente Cumbre Mundial de Rutas Migratorias de Nairobi (Kenia).
La organización, —que conforma una alianza global dedicada a la conservación de las aves y de la vida, integrada por 125 socios de todos los continentes— indica: “Los resultados son alarmantes. Muchas especies que antes eran comunes ahora tienen poblaciones mermadas, y el 45 % de todas las especies de aves migratorias están en declive. Las especies que utilizan hábitats marinos, bosques y humedales costeros se encuentran en una situación particularmente precaria”.
Para BirdLife las aves no solo embellecen el mundo, sino que actúan como barómetros de la salud del planeta: «al cruzar continentes enteros, su declive delata que los ecosistemas que nos sostienen también están bajo una presión extrema”.

Abejaruco europeo © Richard Cff, Shutterstock
El zaratapito fino
El informe recalca que una de cada nueve especies migratorias está en peligro de extinción.

Zarapito Fino. Imagen: Slender-billed-Curlew
El año pasado se declaró oficialmente extinto el zarapito fino (Numenius tenuirostris), registrado por última vez en Marruecos en 1995. Esta representa la primera extinción de un ave continental en Eurasia y África en siglos recientes.
En cuanto a las aves marinas y las aves playeras que dependen de humedales costeros y bosques, el reporte explica, se llevan la peor parte: El 54 % de las poblaciones de especies de aves playeras migratorias está disminuyendo.
“Se ha confirmado o se sospecha que siete especies se han extinguido en los últimos 150 años. Las aves marinas y las aves costeras se encuentran entre los grupos más amenazados. El 42 % de las aves marinas en las rutas migratorias marinas está amenazada. El 11 % se ha extinguido”.
A la fecha son 34 las especies migratorias clasificadas en una categoría inferior de riesgo de extinción debido a una mejora real de su estado.
Y 102 las especies migratorias que han pasado a una categoría superior de riesgo de extinción debido a un deterioro real de su estado, explica el docum

Fuente: BirdLife International. Gráfica: RPV
Ante el panorama anterior, la respuesta de BirdLife es que no todo es desalentador. “Cuando los países cooperan para proteger ecosistemas a lo largo de toda una ruta de vuelo, tal y como se hizo con el alimoche común, en los Balcanes, las poblaciones de aves responden de manera increíblemente positiva”.

Buitre egipcio. ©Ondrej Prosicky, Shutterstock.
El ave de mediano tamaño, en la categoría ‘En Peligro’, también llamada buitre egipcio o gallinazo del faraón es una rapaz necrófaga, que se reproduce en Europa y Asia e inverna en África subsahariana.
Tuvo una pérdida poblacional severa en Europa oriental. La población balcánica de esta especie disminuyó un 80 % entre 1990 y 2020. Con los esfuerzos realizados para su protección, ha logrado repuntar en los últimos años.
En concepto de la organización ornitológica, estos descensos se deben a factores antropogénicos bien conocidos: especies invasoras, intensificación agrícola, cambio climático y caza insostenible. «Cuando se abordan las prácticas agrícolas, pesqueras y de gestión del suelo a lo largo de toda una ruta migratoria, en lugar de hacerlo en lugares aislados, las poblaciones de aves responden. Por ejemplo, la acción conjunta de varios países para el buitre egipcio ha frenado el declive de la población reproductora en los Balcanes».

Fuente: Birdlife. Gráfico: RPV
Nuevo foco: las rutas
“Solemos imaginar la migración como una línea recta en un mapa, pero en realidad es una compleja red interconectada de sitios críticos que las aves usan para descansar, alimentarse y reproducirse a lo largo de las estaciones”.
En total existen cuatro grandes rutas para las aves migratorias: Africano-Euroasiática, Américas, Asia Central, Asia Oriental-Australasia y las ruta marinas.
Pensar en esta red es imaginar una enorme carretera con estaciones de servicio de una autopista, explica BirdLife: “Si destruimos una sola parada crucial en medio del trayecto, miles de viajeros alados se quedarán varados sin combustible ni refugio para continuar su viaje transcontinental”.
Por esta razón, se invirtió el manejo de la conservación, ya no se busca proteger únicamente áreas aisladas o especies dentro de fronteras individuales, sino que los investigadores buscan un enfoque que consideran innovador.
Es el Programa Global de Rutas Migratorias (Global Flyways Programme) para proteger y restaurar las rutas de vuelo completas, uniendo los esfuerzos de conservación desde las zonas de reproducción en el Ártico hasta las áreas no reproductivas en los trópicos.
“Las aves migratorias no reconocen fronteras ni necesitan pasaporte. Conectan continentes enteros en sus viajes épicos. Por esta razón, los esfuerzos de conservación nacionales y aislados no son suficientes”.

Rutas de las especies de aves migratorias. Mapa: BirdLife 2026
«No hay protección sin financiamiento»
“Para pasar de los discursos a la acción real en el territorio, se necesita un motor financiero sólido”, es ahí donde la banca multilateral de desarrollo se integró a la conservación de las rutas en sus marcos de financiamiento y está movilizando más de USD 6.000 millones desde 2021.
Para la iniciativa de Rutas Migratorias de las Américas (CAF / BirdLife / Audubon): destinó entre USD 3.000 y 5.000 millones hasta 2050, para salvaguardar más de 30 paisajes marinos y terrestres en 35 países. Su fase de implementación inició en enero de 2025.
La Iniciativa de Rutas Migratorias Regionales (Banco Asiático de Desarrollo), dedica USD 3.000 millones durante una década para restaurar y proteger al menos 50 humedales prioritarios en la ruta Asia Oriental-Australasia, beneficiando también a 200 millones de personas locales.
La Iniciativa de Rutas Migratorias Africana-Eurasiática (Banco Mundial): canaliza miles de millones de dólares para proteger rutas utilizadas por más de 2.000 millones de aves migratorias.
El Mecanismo Global de Subvenciones para Rutas Migratorias (GEF): Aprobado en junio de 2026, aporta USD 8,97 millones en subvenciones directas a la sociedad civil y USD 107 millones en cofinanciamiento para restaurar 9 millones de hectáreas de humedales.
“La ciencia es clara, las soluciones son conocidas y ejemplos de todo el mundo demuestran que la conservación funciona. Ahora se necesita que los gobiernos, las empresas y la sociedad en general den un paso al frente e implementen estas soluciones a la escala y al ritmo necesarios para alcanzar los objetivos del Marco Mundial de Biodiversidad. Esto garantizará un futuro en el que las aves migratorias —y los ecosistemas de los que todos dependemos— puedan prosperar”, relata el informe.

Una avutarda sobrevolando un prado. Avutarda común ©Wirestock Creators, Shutterstock.
Declaración por las aves
En este sentido, el pasado 11 de septiembre de 2026, durante la Cumbre Mundial de Rutas Migratorias en Nairobi (Kenia), líderes mundiales, científicos y ONG firmaron la Declaración de Nairobi sobre las Rutas Migratorias, que a conceto de los compromisarios es histórico porque promueve una respuesta internacional coordinada sin precedentes.
La Princesa Takamado de Japón, presidenta honoraria de BirdLife International, dijo que la unión de la comunidad científica, el sector de conservación y el sector financiero marca un verdadero «punto de inflexión».

Martin Harper, director ejecutivo de BirdLife International, Paul Matiku, director Ejecutivo, Nature Kenya y la Princesa Takamado de Japón, firman la Declaratoria de Nairobi.
La Princesa Takamado de Japón, presidenta honoraria de BirdLife International, dijo que la unión de la comunidad científica, el sector de conservación y el sector financiero marca un verdadero «punto de inflexión».
«Nos reunimos para celebrar la maravilla de la migración. Cada año, miles de millones de aves, una de cada seis especies de aves, viajan a través de países, continentes y océanos. Sin embargo, las especies migratorias son particularmente vulnerables a los impactos humanos porque enfrentan amenazas tanto en sus lugares de reproducción como fuera de ellos, así como durante la migración».
Antes de firmar manifestaropn que se comprometen a compartir ideas, escuchar y aprender cómo proteger mejor a las aves migratorias y los sitios y paisajes de los que dependen a lo largo de sus rutas migratorias, las antiguas rutas que han seguido durante miles de años.
«Venimos de todo tipo de ámbitos: gobiernos, empresas, finanzas, pueblos indígenas, comunidades locales, científicos, artistas y sociedad civil. Juntos, reconocemos nuestra responsabilidad compartida de proteger las rutas migratorias. Las aves no ven fronteras nacionales, así que protegerlas significa que los países y organizaciones deben trabajar juntos a nivel local, a nivel nacional y global».
La Declaración advirte que las rutas migratorias conectan el mundo y las aves dependen de miles de lugares a lo largo de estas rutas para reproducirse, descansar y alimentarse. Estos sitios y paisajes están interconectados y cada uno de ellos es importante. La pérdida de cualquiera de estos lugares afecta a toda la ruta migratoria. Estos lugares también benefician a las personas.
Los bosques, pastizales, humedales, costas y océanos saludables almacenan grandes cantidades de carbono, ayudando a frenar el cambio climático y a detener la pérdida de biodiversidad a gran escala. Proporcionan agua limpia, alimentos, empleos y otros beneficios que apoyan a las comunidades y economías locales. «Hay cada vez más evidencia de que estos hábitats también aumentan la resiliencia nacional y contribuyen a la seguridad global».
El cocumento se refiere a que existen varios acuerdos globales y regionales para proteger la naturaleza, incluyendo la Convención sobre la Diversidad Biológica (CDB) de las Naciones Unidas (ONU), la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), la Convención de la ONU para Combatir la Desertificación (CNULD), la Convención sobre la Conservación de las Especies Migratorias de la ONU, la Convención de Ramsar sobre los Humedales, el Acuerdo sobre las Aves Acuáticas Migratorias África-Eurasia, la Asociación de la Ruta Migratoria Este Asiática-Australasia, así como los Objetivos de Desarrollo Sostenible que lo abarcan todo. De manera crucial, el Marco Global de Biodiversidad de Kunming-Montreal establece metas claras para detener y revertir la pérdida de la naturaleza para 2030.
«Aunque estos acuerdos han sido fundamentales para avanzar en la conservación de las aves migratorias, casi la mitad (45 %) de las especies de aves migratorias siguen en declive, y una de cada nueve especies – alrededor de 200 en total – está amenazada de extinción. Estas disminuciones se están produciendo en todos los continentes».
Las aves migratorias están en problemas porque enfrentan amenazas a lo largo de todo su ciclo de vida anual, especialmente en sus áreas de reproducción y durante la migración.
Estas amenazas incluyen la pérdida de hábitat, especialmente por la agricultura no sostenible; especies exóticas invasoras, sobreexplotación, especialmente por muertes ilegales. El ¿cambio climático e impactos de la infraestructura humana, especialmente edificios y energía, lo que provoca la muerte de cientos de millones de aves cada año por colisiones o electrocución.
Aunque proteger especies y sitios individuales sigue siendo importante,consigna la Declaratoria, «necesitamos un enfoque más amplio y coordinado que proteja rutas migratorias completas. Las rutas migratorias no solo representan la belleza y el asombro de la migración; también proporcionan un marco organizativo para ayudar a cumplir con los compromisos globales de conservación de la biodiversidad y cambio climático. El momento de aprovechar esta oportunidad es ahora».

Fuente: BirdLife – Recuadro: RPV
Imagen superior: Flamencos enanos y grandes en el lago Natron, Tanzania. ©Akshita Rabdiya



