Operativo en un bosque de San Agustín. Un polluelo de águila real de montaña que había sido lanzado de su nido por una manada de primates fue regresado al árbol de 30 metros de altura, previa recuperación de sus heridas.
Ocurrió en un bosque de la vereda Quinchana, en San Agustín, Huila, cuando un grupo de monos churucos (Lagothrix lagotricha) irrumpió en un nido, a 30 metros de altura, causando la caída de un polluelo de águila real de montaña (Spizaetus isidoris).
El ave fue lanzada por las ramas y después de unos segundos estaba herida en el suelo. Había corrido con suerte, no solo sobrevivió al aterrizaje forzoso sino que la escena estaba siendo avistada por humanos dedicados a la conservación.
El grupo de monitoreo comunitario Respira Macizo, que había visto la invasión de los monos en el nido, salió en busca del ave, después de rescatarla la trasladó al Hogar de Paso de Fauna Silvestre de la Dirección Territorial Sur de la Corporación Autónoma del Alto Magdalena CAM, ubicada en Pitalito.

El polluelo de águila real de montaña sufrió un trauma leve y una herida en su ala derecha. Imagen: CAM.
Nueve días de cuidados
El ave fue evaluada en lo físico y comportamental por el equipo de biólogos y veterinarios, los resultados de los exámenes clínicos y diagnósticos, mostraron trauma leve y una lesión en el ala derecha.
No era necesaria una cirugía, con un esquema de medicamentos y restricción de movimiento por varios días era suficiente para su rehabilitación, informó la CAM.

Evaluación física y comportamental por parte del equipo de biólogos y veterinarios del Centro de Paso de Fauna Silvestre. Imagen: CAM.
“Inició el proceso de recuperación y alimentación asistida, el polluelo respondió adecuadamente, manifestando comportamientos naturales, vitalidad y no presentó signos de dolor”.
Pasada esta etapa, los veterinarios determinaron que el animal podía ser devuelto al nido. ¿Cómo hacer este procedimiento? ¿Era factible que sus padres lo recibieran despues del contacto con humanos?
Debían hacer todo un operativo de retorno.
Mario Suárez, médico veterinario de la CAM, explicó que para lograrlo acudieron a la Fundación Águilas de los Andes (FADA) y al Proyecto de Grandes Rapaces (PGR), con quienes analizaron la mejor estrategia para que el ave volviera con sus padres.
Así lo devolvieron
Habían pasado nueve días de observación médica, cuidados y alimentación asistida.
El veterinario explicó que cada organización aportó valiosos conocimientos alrededor del comportamiento, salud y ecología de la especie. «Finalmente, y tomando en cuenta toda la información disponible, desde la autoridad ambiental del Huila, se tomó la decisión de coordinar el ascenso del polluelo al nido”.
De Medellín, —ataviado con equipos para escalar árboles de gran altura— llegó el biólogo Mateo Giraldo Amaya, director del Proyecto de Grandes Rapaces (PGR).
Participaron el proceso los integrantes de Respira Macizo, Erik Gaitán director de Wild Second, la Asociación Ornitológica del Huila– ASORHUI y la CAM.
Llegado el momento, Mateo Giraldo escaló el árbol y puso el polluelo de nuevo en su nido ante la vigilancia constante de las águilas adultas.

El biólogo Mateo Giraldo Amaya, director del Proyecto de Grandes Rapaces (PGR) devolvió el polluelo a su nido. Imagen: CAM.
Tras monitorear dos días seguidos el nido, Respira Macizo evidenció el reencuentro de la familia de águilas, los adultos se acercaron e interactuaron de nuevo con el águila, alimentándolo y acompañándolo durante la lluvia.
«Hasta ahora, a la fecha, se ha observado que lo han recibido muy bien, no lo han agredido, no lo han rechazado. Por el contrario, le están llevando comida. Así que es una noticia muy buena y alentadora, lo que indicaría que va a terminar su proceso de crianza con normalidad», comentó Mario Suárez, veterinario de la CAM.

Contrario a lo que ocurre con otras aves, los padres del polluelo lo han recibido bien y le han llevado alimento. Imagen CAM.
La Corporación explicó que registros como este, son resultado de los esfuerzos articulados de comunidades, científicos, instituciones y organizaciones ambientales, que trabajan en el conocimiento, monitoreo y protección de la biodiversidad.

El polluelo de águila real de montaña una vez regresó al nido. Imagen: CAM.
Según la autoridad ambiental, se estima que Colombia cuenta con 320 poblaciones reproductivas, lo que resalta la necesidad de continuar fortaleciendo las acciones de conservación de esta especie y de los bosques andinos que constituyen su hábitat.

Parte del equipo de biólogos, veterinarios y comunidad que logró retornar el ave a su nido. Imagen CAM.

Imagen superior: Corporación Autónoma del Alto Magdalena CAM.






